lunes, 19 de agosto de 2013

Capítulo 50.

Al despertarme vi que los chicos estaban a mi lado mirándome preocupados y nerviosos, me tomo unos minutos reaccionar  a las miradas extrañas de cada uno.

Tú: Que es lo que pasa?.
Liam: Tenemos que hablar…de Niall…
Tú: Soy toda oídos hermanito. Chicos ustedes saben algo?.
Todos: Si.

M-A-L-D-I-C-I-Ó-N! los nervios me está consumiendo, de esto estaba hablando Niall, ahora que lo pienso mejor no quiero saber nada. Por mi mente ya han pasado más de mil formas en la que los chicos me dirán que Niall está con Carla y que ya no lo veré más…
Harry empezó a hablar de una manera muy lenta, bueno más lenta de lo habitual, y no iba nunca al grano; lo interrumpió Zayn y Luego Louis pero ninguno decía nada, eran solo balbuceos de ellos, hasta que a Liam se le salieron esas palabras que desee jamás haber escuchado.

Liam: Hermanita, no queremos que te alteres…
Tú: AL GRANO LIAM!, QUIEROS SABER QUE FUE LO QUE PASO!.
Liam: Bueno, Niall nos pidió que hablemos contigo sobre la decisión que tomo, y bueno tu sabes que hace unos meses Niall….

Bla bla bla bla…Liam se dedico a balbucear durante media hora, hasta que escuche: ‘’ _______, Niall se fue de la casa. Se fue a vivir a Irlanda…’’ Se fue. Te dejo. Se fue con ella, acéptalo, siempre te mintió. Lo último que sentí fue como Liam me abrazaba y Zayn secaba alguna de mis lágrimas, será que algún día dejaré de llorar por Niall?, será que estoy destinada a estar sola con mi bebé?. 
Los chicos se quedaron conmigo toda la noche, los veía y estaban todos durmiendo, yo no podía conciliar un sueño profundo, la noticia de Niall me cayó como un balde de agua fría, de un momento a otro quede en shock.

                                                   ****

Ya han pasado 2 meses desde que salí del hospital, no salía de la casa pero por lo menos estaba comiendo bien gracias a Harry, y las chicas que me obligaban a comer. Las clases ya habían acabado y estábamos de vacaciones de verano, a veces me quedaba sola en la casa cuando todos salían en parejas. No pasaba un día en que no pensara en Niall, estará bien?, se habrá ido con ella?... las preguntas me atormentaban y me hacían sentir mal porque no estaba poniendo ningún empeño para ser feliz y hacer que mi bebé no sienta mis penas…

                                                   ****
Siguiendo con mi habitual rutina de no hacer nada, pasaron dos semanas y con las chicas decidimos ir con el ginecólogo para ver el estado de mi bebé y tomaros unas vacaciones sin los chicos en Canadá con familiares de Perrie.

Llegamos al hospital y nos atendió el ginecólogo, el señor Torres, era un hombre de edad casi avanzada, alto, con un delantal blanco.

Sr. Torres: Bueno señoritas, pueden pasar las 5 pero estarán un poco incómodas.
Danielle: No se preocupe, estaremos bien.
Perrie: Si queremos ver lo que nos está esperando el futuro.
Pao: Dejen de hablar y entremos, _____ debe estar ansiosa por ver a su bebé y nosotras a nuestro sobrino o sobrina, cierto?.
Todas: SÍ!.

Entramos todos a la habitación en donde se le hacen las radiografías a las embarazadas y para ser sincera estaba asustada y nerviosa, lo único que pedía era que estuviera bien.
Me subí la camiseta que llevaba y baje un poco mis pantalones mientras estaba recostada en la camilla cerca de un aparato no muy silencioso y una pantalla grande. El señor Torres me coloco un gel en la barriga y con una maquinita comenzó a mover el gel, mientras las chicas me tomaban las manos yo estaba con los ojos cerrados hasta que escucho un latido acelerado.

Sr. Torres: Bien ______, chicas, este es el latido del bebé, lo escuchan bien?.
Eleanor: Esto es tan emocionante…
Perrie: _____, estás bien?.
Danielle y Pao: ______?


N sabía cómo reaccionar a lo que estaba escuchando y a lo que las chicas me decían, por primera vez estaba escuchando los latidos de mi pequeño bebé.
Cuando abrí los ojos, las chicas y el doctor me estaban mirando medios extraños pero comprendían mi sentimiento; mire la pantalla que estaba en frente y el señor Torres me estaba indicando cual era la cabeza, el cuerpo, las manitos y los pies de mi pequeño mientras en la maquina sonaba un extraño ruido, era como un blip, blup, blap, era difícil de saber su ritmo y sonido, al final decidí que mientras le encuentro un nombre se llamará blipi.

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